Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén. Esta oración tiene poder, nos la dejó el Señor Jesús, es un arma contra la guerra espiritual que libramos todos los días, por eso cuando te sientas mal dila con Fe,